lunes, 2 de septiembre de 2013

Él.

Él sonreía, y era mi momento para caer rendida ante la pasión adulterada de la vida.
Él me acariciaba, y era mi momento para soñar despierta entre sus brazos, sabiéndome amada.

Él me decía las cosas más bellas al oído, y era mi momento para creer que de verdad era el indicado, sin duda por haberle creído.
Él suspiraba en mis labios, y era mi momento para suponer que jamás se cansaría y sería mi bien más preciado.

Él miraba dentro de mi interior, y era mi momento para perderme también en su mirada de loco sin razón.
Él hablaba en silencio, y era mi momento, sabiéndome reina de su reino.

Él me llevaba de la mano a cualquier lugar, y era mi momento para saber que deseaba ir a nunca jamás, sin pensar en el qué dirán.
Él reía, y era mi momento para perderme entre su risa y el aire de sus pulmones, creyendo que por fin no tendría que sufrir más por amores.

Él se fumaba el tiempo, y era mi momento para que nada ni nadie me importase, aparte de su mundo y mi tormento.
Él limpiaba mis lágrimas con sabor y saber a mal, y era mi momento para conocer lo que era amar, aprendiendo a respetar.

Él quizás me lo dio todo, y era mi momento para aprovecharlo sin notar el corazón roto.
Él quizás esperaba no darme nada, y era su momento para parar antes de acabar desgarrándose el alma.

Él. El lugar donde yo lo fui todo.
Él. El lugar donde no quiso que yo fuese nada.
Él. El lugar donde encontré la inspiración.

Él. Mi pasado.

Él.

1 comentario:

  1. Descomunal post, enhorabuena por escribir algo tan dolorosamente bello, de verdad!!

    Un saludo desde mi Taller!!

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