A lo largo de los años muchas portadas de grandes y pequeñas historias me han dado pistas equivocadas y, en ocasiones, todo lo contrarío.
Yo solía empezar los libros por el final, porque en el final te encuentras aquello por lo que de verdad has luchado. E, incluso, podrás encontrarte todo aquello que de verdad mereces. El problema está en creer, y no en tener la certeza.
Ahora empiezo por el principio, pero jamás dejo un libro a medias por esperar que el final no vaya a ser de mi agrado.
He contemplado grandes vidas, que han acabado en la nada por darlo todo. He leído grandes historias, que no obtuvieron su final feliz. También he escuchado maravillosas leyendas para no dormir. Pero ahora soy yo la que narra su propia historia, y no la destaco en ningún género, porque hace años fue una novela infantil, ayer fue una tragicomedia, ¿pero mañana?
De lo que estoy segura es que mi historia todavía no tiene título, y mi certeza es saber que soy yo la que desea continuar rellenando sus páginas. No serás tú, ni nadie, quién decida su contenido. Pero podrás ser tú, o cualquiera, quién interfiera en los acontecimientos.
En el fondo me alegro de no ser historia encerrada en un libro, o proyectada ante un millón de espectadores. Eso significaría que mi vida ya no tiene solución, y que me toca asumir aquello que los demás han impuesto para mí.
La verdad, por el momento no me importan ya los finales, porque acrecientan mi impaciencia. No tengo prisa porque pasen los días, ni los años, y no tengo prisa por encontrarme a alguien no deseado.
Pero de una cosa estoy segura, y es que tengo prisa por dejar mis miedos atrás; por abandonar todo aquello que no me deja continuar y por barrer mis lágrimas, mirando hacía delante.
Supongo que mi historia no va a tener un final de princesas, ni tan siquiera de persona especial. Será un final, con todas sus letras, con todos sus acontecimientos, mentiras y hechos. Será mi final, pero antes que nada, tengo que continuar rellenando páginas conforme la marcha.
Hay días en la vida que deseamos saltarnos, no escribirlos, hacer de tripas corazón y olvidarles. Pero, ¿acaso eso no sería omitir gran parte de la historia, ocultando los detalles de cómo hemos llegado o de quiénes somos?
Me gusta, demasiado, hundirme en lo que pudo ser y no fue. Me gusta imaginarme la vida desde otra perspectiva, pero soy realista.
Tu vida puede ser mejor, o peor, pero disfruta de tener en tu mano tus propias decisiones. Tampoco vamos a engañarnos, porque más de una vez toca lidiar con algo que se escapa de las manos. Y es que tenemos que ser fuertes, y toca enderezarlo todo cuando por fin pasa la tormenta.
Aquí estoy yo, hoy, sabiendo que mi historia está aún por escribir, y he tirado el borrador a la basura. No quiero, ni voy a borrar partes que escribió otra persona por mí. No voy a tachar aquello que un día pude decir, ni tampoco voy a romper páginas para dejar huecos en medio de la nada.
Y siendo sincera, esto no va por nadie, porque esto va por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario