martes, 18 de marzo de 2014

A callar, corazón.

En esta historia no quise escuchar a nadie, porque solo estaba dispuesta a escuchar a mi corazón. Vaya putada cerrar los oídos y abrir los sentimientos, a sabiendas que la llave la perdí hace mucho y de muy buena gana. Simplemente quise llegarle muy dentro, como una de esas canciones que le hacen saltar, llorar o reír sin esfuerzo alguno; y quise dejarle huir lejos, creyendo que yo era el mejor lugar donde podría perderse. 

En realidad, nunca he tenido ni puta idea del amor, o es que quizás me juntaba con quien sabía las reglas, pero no como se debían aplicar. 
Pero, fíjate, aquí seguimos, creyendo que el amor es algo así como sentir mariposas en el estómago, confiar ciegamente, hacer daño o hacernos daño, e incluso olvidar lo que somos por recordar hacer felices a los demás. Pero, fíate, en realidad cada uno sabe, o quiere entender, lo que es el amor acorde con lo que siente. Supongo que no soy la única que pasa de escuchar a nadie, ni tan siquiera a esa voz de la experiencia que dice que jugárselo todo a una no es la opción más sensata. 
Y si alguien sabe de verdad que coño hay que hacer para dar en la diana, que me cuente el secreto, y que nadie me diga que los magos jamás revelan sus trucos. 
"Tranquila, todo tiene su recompensa", y creo que ya ni la quiero si es como esas bofetadas que duelen antes de impactar. 
En realidad, me apetece arrancarme en pedacitos esos sueños que antes me hacían volar y que ahora solo me hacen darme golpes contra las ventanas cerradas, o arrancarme el corazón...¿qué duele más? 
Creces y un día te das cuenta que de pequeño esperabas tanto, o esperabas solo a una persona, y que esa persona no ha llegado y claro, te sale preguntarte: "¿qué he hecho yo para no merecerme ésto"?
Anda que también, menuda mierda de reflexión. Mejor me voy al rincón de no llorar, que no me apetece calzarme las botas de agua y pisar sin querer algún sentimiento perdido por el camino.


4 comentarios:

  1. Quizá el amor sea un sentimiento y por eso ni tú ni yo podamos tener ni puta idea, ¿no crees?. Lo que sí es cierto es que tienes razón: nadie sabe aplicar las reglas de algo que en realidad no las tiene.

    Y qué más da lo que creamos del amor, mientras lo creamos. Del verbo crear.
    La confianza, el dolor o el olvido. Son consecuencias de haberlo intentado.

    Sabes, también tengo mala puntería. O mi diana se mueve constantemente y cuando llego al sitio donde estaba ella hace tiempo que se ha ido al lugar del que vengo.

    Lo que sí te diré es que vivas, camines y llores. Incluso fuera de los rincones, si en algún momento lo necesitas. Que a lo mejor es el miedo a equivocarnos otra vez, ese sentimiento que deberíamos perder en el camino. Antes de cruzarnos con la persona con la que perder el Norte.

    Saludos.

    Nadie.

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    1. Quizás si el amor pudiese tener un manual de instrucciones la gente seguiría haciendo lo que le diese la gana; siempre hemos tenido ganas de romper reglas que ni tan siquiera sabemos como funcionan.

      Que con apenas 19 años una persona se canse de un sentimiento es un poco duro, porque te malacostumbras a vivir solamente la parte mala de la historia.

      Al final pisas tantos caminos que parece que sólo caminas por arenas movedizas, entre el daño que te ocasionan los demás mezclado con tus propias lágrimas.

      En fin, como siempre, es un tema relativo y muy difícil de tratar.

      Abrazos.

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  2. Si te digo la verdad yo tampoco tengo puta idea de qué debe o cómo debe ser el amor. Supongo que cada cual debe hacerse su propia idea y no atender a la que siempre nos han vendido, que en mi opinión, le funciona al Corte Inglés y a los protagonistas de las películas nada más.

    Tal vez debamos fallar muchas veces antes de acertar, no lo sé, pero quiero pensar que todo este camino de baches merecerá la pena cuando por fin lleguemos a la cumbre.

    Abrazos

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    1. A mí el amor me lo ha vendido la industria, las personas y la literatura; sobretodo las dos últimas.

      Pero sí, el día que llegue a la cumbre creo que voy a clavar mi bandera y ya puede venir un terremoto a derrumbar la montaña, que me va dar exactamente igual.

      Abrazos también para ti.

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