jueves, 29 de agosto de 2013

Contigo nada, a pesar de todo.

Contigo no ha sido el día, ni tan siquiera la noche.
Contigo no ha sido un lunes, ni un martes, ni un domingo de vuelta a casa en tu coche.
Contigo no ha sido aquel primer abrazo sin malas intenciones, ni aquel primer beso lleno de extrañas sensaciones.
Contigo no ha sido un paseo cogidos del brazo, mientras me mirabas como si nunca hubieses amado.
La verdad es que no han sido tus ojos color miel, ni tan siquiera tu sonrisa de adulto con esencia de pasión infiel.
Ojalá contigo hubieran sido todas mis sonrisas, o quizás simplemente aquella inocencia de niña que jamás tuvo prisa.
No ha sido contigo un mensaje a las dos de la mañana, diciéndome que yo era distinta. Para mí habría sido todo y más, clavándose como una aguja manchada en tinta.
No fue, ni será, todo aquello que yo esperé y esperaba. Y es que, a día de hoy, me siento como un girasol desesperado, que buscando el sol, se ha ido marchitando en la noche trago a trago.
Tal vez habría sido un "te quiero", que sin buscarlo, hubiera dado un giro a este caos de vida. Pero no llegó ese "te quiero", con sabor a cielo, si no más bien a huida.
Si lo pienso mejor, ni fue un hola, ni un adiós. Fue aquella despedida entre nosotros dos. 
Una despedida, que más quisiera yo que hubiera sido aquella despedida.
Fue un susurro en mitad de la nada, que bajando por mi cuerpo, llegó a mi corazón como una riada.
Aquel silencioso cuchillo cortó el aire de mis pulmones, rebajando a menos cien todas mis pulsaciones.
"Toc- toc" se oyó en mi puerta, y sin adivinar la tragedia, abría mi alma, quedándose desierta.
Ahora dime tú si no fue aquella despedida tan temprana la que dejó así de vacía mi vida, ya lejana.
Contigo no fue nada, porque nunca búscate todo.
Contigo no esperé nada, pero quizás lo deseaba todo.
Y ahora dime tú, ¿en realidad fue mi mente la suicida, o tuviste la culpa por ayudarme a quererte sin salida?
Supongo que el tiempo no engaña, y por tanto que esperé, no debí haber esperado nada. Y que venga y me dé la razón, que aún esperando que no fuese así, al final acabaste por romperme el corazón.
Ahora dime tú, que si contigo no fue nada, ¿por qué me dejaste pensar que lo sería todo?


No hay comentarios:

Publicar un comentario