que podría mirarte simplemente,
prefiero hablarte desde el alma,
sin más,
sin menos.
Y romperte los esquemas a base de penetrarte sin tocarte,
sin decirte palabra,
solo clavándote una pupila en tu pupila.
Y bebernos en pestañeos,
que fuesen tan breves como se pudiese,
porque la vida pasa.
Pero yo no quiero que pases como ella,
porque quiero que te quedes,
para clavarme en tu vida.
Y no sé,
que si llueve por esta ventana,
vengas y me beses lo mojado,
por no resbalarte al pasar por aquí.
Y no sé,
que te quedes en este verde,
porque,
aunque sea otoño,
yo juro arroparte con mi primavera.

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