Otro día más y nos damos cuenta de que otra persona más a desaparecido de nuestra vida.
Sin desearlo, encontramos personas en nuestro camino que lo allanan, y otras personas que solo dejan caer más piedras.
No seremos dueños de nuestro destino y no podremos controlar quién entra en nuestra vida, pero si seremos aquellos que decidan quién debe, y quién no, permanecer.
Muchas veces la vida da golpes de los que es muy difícil recuperarse, como cuando sin percatarnos, alguien que de verdad nos importaba decide marcharse por bien propio, y ahí es cuando nos damos cuenta de que ha sido dueña de su vida y no importábamos tanto como pensábamos. De ese modo, la primera reacción puede ser enfado, tristeza, decepción, confusión... pero el siguiente paso será preguntarse porque se marchó de esa forma, cuestionando si fue nuestra o su culpa, si somos quienes deseábamos ser o nos comportamos de modo erróneo.
¿Podemos ser mejores personas?, está claro.
¿Intentamos gustarle a todo el mundo?, podría decirse que sí.
¿Hay gente que vive por y para los demás?, puede ser.
Muchas veces nos encantaría comportarnos como nos diera la gana, pero lo "malo" de vivir en sociedad es que debemos comportarnos como esperan los demás, aunque lo MALO de eso sea perdernos a nosotros mismos. Demasiadas veces nos entran deseos de "borrar" a ciertas personas de nuestro entorno, ponerles un bozal en la boca, una venda en los ojos y tirarlas por un precipicio, pero una vez más la sociedad, la conciencia y muchas más cosas aparecen delante nuestro.
Cierto es que hay momentos en la vida en la que la gente desaparece y deja su rastro sin intentar borrarlo, pero también es cierto que,sin quererlo, han regalado un verdadero descanso.
Para todas aquellas personas que han desaparecido, para aquellas que están desapareciendo, y para aquellas que están por desaparecer, buena suerte en la vida y adiós.
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