miércoles, 26 de septiembre de 2012

Una vida llena de decisiones~

El dolor de una decisión errónea, la equivocación, el remordimiento, el arrepentimiento...
La alegría de una decisión acertada, la emoción, la felicidad, la tranquilidad...
Tenemos un camino por delante, que debe ser recorrido a base de escoger, a base de dominar nuestro "Yo". Un camino para conocernos y saber aquello que será lo mejor para nuestro futuro, para recordar, mejor o peor, pero recordar nuestro pasado, y para vivir el presente, siendo valientes y atreviéndonos a decir "sí" o "no".
Detrás de una esquina podrá estar esperando la felicidad, pero quizás no es momento para doblarla y abrumarnos con ese sentimiento. Siempre hay un momento para todo, y es decisión nuestra saber dónde, cómo, cuando y porqué partiremos por ese camino.
 En la vida a veces la montaña es demasiado alta para ser escalada solo con nuestro cuerpo, por ello, hay que preparar la mente y el corazón, aferrarse a la esperanza y endurecer la coraza. Caeremos, y en nuestro cuerpo nacerán heridas sangrantes, pero siempre hay tiempo para sanar y clavar el pico lo más hondo que se pueda. Quizás las personas que permanecen a nuestro lado toman decisiones por nosotros, las que nosotros no somos capaces de tomar por el dolor que podrían causar o simplemente porque buscan lo mejor para nosotros; en ese caso, pueden acertar o no, aunque la decisión, al fin y al cabo, está en nuestras manos.
Que nadie diga jamás que no somos capaces, porque siempre se puede, pero va a ser duro, que no te digan lo contrario. 
Porqué la valentía se gana día a día, y tras los años, es posible conservarla. Así como la fuerza no es algo que te puedan regalar, es algo que hay que ganarse, y lamentablemente se gana con el dolor. 
Un "sí" o un "no" pueden cambiar tu vida en tan solo un segundo, un chasquido de dedos, pero nunca pienses que por estar pasándolo mal siempre será así, porque llegará un día en el que esos momentos darán su fruto.
Es difícil pensar en el mismo instante en el que tomamos un camino que será el correcto, pero como se suele decir, todos los caminos llevan a Roma. 

martes, 11 de septiembre de 2012

Fuera o dentro, todos decidimos.

Otro día más y nos damos cuenta de que otra persona más a desaparecido de nuestra vida.
Sin desearlo, encontramos personas en nuestro camino que lo allanan, y otras personas que solo dejan caer más piedras.
No seremos dueños de nuestro destino y no podremos controlar quién entra en nuestra vida, pero si seremos aquellos que decidan quién debe, y quién no, permanecer.
Muchas veces la vida da golpes de los que es muy difícil recuperarse, como cuando sin percatarnos, alguien  que de verdad nos importaba decide marcharse por bien propio, y ahí es cuando nos damos cuenta de que ha sido dueña de su vida y no  importábamos tanto como pensábamos. De ese modo, la primera reacción puede ser enfado, tristeza, decepción, confusión... pero el siguiente paso será preguntarse porque se marchó de esa forma, cuestionando si fue nuestra o su culpa, si somos quienes deseábamos ser o nos comportamos de modo erróneo.
¿Podemos ser mejores personas?, está claro.
¿Intentamos gustarle a todo el mundo?, podría decirse que sí.
¿Hay gente que vive por y para los demás?, puede ser.
Muchas veces nos encantaría comportarnos como nos diera la gana, pero lo "malo" de vivir en sociedad es que debemos comportarnos como esperan los demás, aunque lo MALO de eso sea perdernos a nosotros mismos. Demasiadas veces nos entran deseos de "borrar" a ciertas personas de nuestro entorno, ponerles un bozal en la boca, una venda en los ojos y tirarlas por un precipicio, pero una vez más la sociedad, la conciencia y muchas más cosas aparecen delante nuestro.
Cierto es que hay momentos en la vida en la que la gente desaparece y deja su rastro sin intentar borrarlo, pero también es cierto que,sin quererlo, han regalado un verdadero descanso.
Para todas aquellas personas que han desaparecido, para aquellas que están desapareciendo, y para aquellas que están por desaparecer, buena suerte en la vida y adiós.

domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Vivimos como queremos?

           La vida no es tan corta como siempre nos hacen entender. La vida es más que siglos, años, días, horas, minutos, segundos... la vida lo es todo. Queremos vivirla tan rápido como nos es posible y aprovechar cada momento como si fuera el último, olvidando que es único y que por más rápido que se hagan las cosas no saldrán mejor. Nos pasamos la gran mayoría de nuestra vida lamentándonos de tantos errores que no observamos como la gente nos sonríe y al  mirarnos en el espejo hemos olvidado como se sonreía.
           ¿Queremos llorar por un amor perdido?, adelante, pero si nos lamentamos día a día por él, otro pasará por delante y lo dejaremos marchar. ¿Queremos arrepentirnos por no hacer aquello que deseamos?, adelante, pero comprobado está que de muy poco sirve arrepentirse por cosas no hechas. ¿Queremos encerrarnos y pensar que no valemos la pena, o que no somos lo suficientemente buenos?, adelante, y haremos daño a aquellos que si confían en nosotros.
            La vida ha demostrado que hay que vivirla, vivirlo todo, sin dejar nada por probar, mientras sea bueno, claro. Ha demostrado que hay que disfrutarla, equivocarse y levantarse; emocionarse, olvidar, perdonar y seguir adelante.
            Nunca viene demás recordar el pasado si en el fondo trasmitió buenos momentos, ¿pero hay que vivir en él?. No viene demás plantearse un futuro y planearlo con tiempo, ¿pero dejando de lado el presente?. La felicidad dura poco, y mientras esté ahí hay que sacarle todo el jugo que se pueda, para cuando llegue la tormenta exista un pequeño resquicio de esperanza.
              La vida me ha enseñado que no siempre estaré en este mundo, dando vueltas, riéndome, llorando, aprendiendo... y me ha enseñado que si no la vivo, estaré desperdiciando aquello que tantos desean.
              Vive la vida, vívela como puedas, intenta ser feliz, apóyate en quienes puedas y camina hacía delante.

martes, 4 de septiembre de 2012

La felicidad la encontramos donde no pensábamos encontrarla, porque hay veces que se esconde, y otras no, pero siempre está ahí, para que nosotros la desenterremos y la cuidemos.
Espera que la cuidemos, que la reguemos y así, poco a poco, se alzará hasta el cielo.
Ella sabe que un día llegará un leñador, y encontrará su tronco tan suculento que no tendrá escrúpulos y talará con el dolor.
Ella sabe que ese leñador querrá convertirla en algo tan material que desaparecerá por siempre y por ello no desea darse por vencida, porque sabe que quizás el agua ya no sirva para reparar todo el  dolor, pero el alcohol nunca vendrá mal.
Volverá a resurgir, brotará de nuevo, y sus raíces probaran un nuevo abono, mientras que de sus ramas surgirán flores llenas de esperanza; flores que madurarán y esperaran para ser recogidas.
De ellas nacerá el mejor de los frutos, de aquellos de los que no podrías desprenderte, y que añorarás hasta la próxima recogida. Aquellos frutos que llenan el espíritu y el alma, que alimentan el corazón y la sonrisa.
Porque el día que el dolor se convierta en una mascara cegadora y lo nuble todo, el sol siempre saldrá y lo inundará todo con su luz, alzando nuestra felicidad, sin que nos demos cuenta, sin avisar.
Quemará todas las hojas caídas de esa estación que arrasó con todo, despertará la esperanza y obligará a la felicidad a llenarse de nuevo oxigeno y recuperarse, secando los restos de lluvia.
Volverá a ser un nuevo día, y el dolor quedará recluido bajo tierra, de donde nunca debió haber salido.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Hoy me levanté con ganas de sonreír, aunque la suerte no estaba de mi lado.
Hoy quise ser feliz, , aunque mi mundo no estuviera a mi lado.
Me sorprendí con un despertar que me hizo plantearme que el amor no está donde lo busquemos, si no donde nos encuentre, y que la esperanza si es posible olvidarla, pero no perderla.
Como cualquiera, deseamos que alguien desee estar a nuestro lado, y que no desaparezca de nuestra vista, es así.
La vida demuestra poco a poco que cualquiera puede llegar y dar lo que no teníamos, y que aquellas oportunidades que desperdiciamos pueden significar desperdiciar la felicidad.
Unos piensas que "no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos", y yo creo que nadie sabe lo que se está perdiendo hasta que no lo encuentra.