domingo, 16 de diciembre de 2012

Pesadilla dentro de sueños.

Los sueños son simples extensiones de los deseos que nacen en nuestra mente, haciendo placentera cada una de nuestras ensoñaciones, fabricando sonrisas, maquinando lágrimas. 
Jamás los sueños podrán darnos aquello que anhelamos, pero sí nos acercarán a la felicidad, haciendo posible crear un pequeño espacio de tiempo para encontrar la fuerza. 
No pensemos en las pesadillas, haciendo que nos perdamos en la oscuridad, queriendo desaparecer en la más densa niebla, abandonándonos en un rincón de la habitación en el frío suelo. 
Levantarnos y olvidar aquello que aprisiona el corazón no es más que un simple entrenamiento, un entrenamiento para mantener el coraje y ponernos en marcha, dar los pasos que hagan falta para luchar por una sonrisa. Porque las pesadillas y los sueños ,al fin y al cabo, no son tan distintos, pero nosotros seremos los encargados de decidir cual de los dos dominará nuestra mente. 
¿Retroceder o avanzar?, algo que aterra, algo que cuesta, y que solo necesita de un pequeño empujón. Así que empecemos abriendo los ojos, respirando hondo, desechando todos los males y por último, empecemos a crear un mundo de esperanza.

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