Comienza siendo un simple comienzo, de aquellos que quizás no tengan el principio que a ti te gustaría.
Mantiene un ritmo lento, sin muchas interrupciones, como una canción de amor, lenta, armónica.
Poco a poco toma forma, la que desees darle, o la que le de el tiempo.
Se convierte en algo precioso, en algo caótico, en algo descabellado, en algo...
Sin quererlo, algo también comienza a crecer en el interior, de forma que ni te des cuenta, alimentándose gracias a ti.
Ese tiempo ya no corre a tu favor, y quieras, o no quieras, corre tan rápido que, o aprovechas las oportunidades que pasan por tu ojos, o te queda la despedida.
A veces da miedo dar el paso, pero todo a empezado ya, así que, ¿porqué no proseguir con la experiencia?.
Adelante. Solo queda sufrir o ser feliz, en cualquier caso... sufrir te enseñará a ser más fuerte, a saber que no quieres, a saber que lo intentaste y no funcionó, pero tuviste fuerza y valentía... ¿y ser feliz?, ¿quién no quiere ser feliz?.
Arriesgarse, sufrir, luchar, soñar... todo junto en un mismo paquete.
Solo caer dará la esperanza de encontrar lo que todo el mundo anhela, y quién diga que jamás a caído, miente.
Proseguir es la única solución, dejar que nos arrastre la tormenta, y dejar que el camino se llene de piedras como luego el viento se las lleve y la tormenta deje un reguero de agua que alimente el suelo y florezca la vegetación.
Mirar hacía delante, hasta vislumbrar nuestros sueños.
Un paso, otro paso, luego otro, otro más... poco a poco, hasta que nuestras manos estén tan cerca que el dolor solo sea una pequeña cicatriz, una simple molestia.
Porque el dolor es inevitable, pero la felicidad siempre espera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario