lunes, 27 de agosto de 2012

La experiencia dirá todo lo que la razón cree desconocer, porque solo el tiempo es capaz de dar o quitar la razón que un día apareció.
Una nueva ventana permanecerá abierta para todo aquel que quisiera saltar al vacío, sin esperar encontrar nada, sin esperar volar, pero con la esperanza intacta. 
¿Quién conoce el futuro?. Cambia a cada instante, adaptándose a nuestras decisiones, nuestros aciertos, nuestros errores.
Hoy eres lo que querías ser, o quizás no, pero no dejemos que nadie guié nuestros sueños, porque son nuestros. Encontramos barreras y obstáculos que no deseamos que existan, pero existen, y queremos lo que mucha gente quiere, y ahí está el esfuerzo, que muy pocos lo consiguen.
Esperar sentados en una silla no es solución, a no ser que seamos niños que esperan a que mamá llegue del trabajo y que nos haga la merienda. Hay que levantarse, y situar la casilla de inicio, porque es la clave de todo camino. 
No siempre se empieza como se debe, pero todo existo se encuentra en el final y ahí es donde se podrá ver si el esfuerzo a merecido la pena, si el dolor, sudor y lágrimas han servido para algo, si las horas invertidas han dado sus frutos... 
Solo el tiempo lo dirá.

viernes, 17 de agosto de 2012

Comienza siendo un simple comienzo, de aquellos que quizás no tengan el principio que a ti te gustaría.
Mantiene un ritmo lento, sin muchas interrupciones, como una canción de amor, lenta, armónica.
Poco a poco toma forma, la que desees darle, o la que le de el tiempo.
Se convierte en algo precioso, en algo caótico, en algo descabellado, en algo...
Sin quererlo, algo también comienza a crecer en el interior, de forma que ni te des cuenta, alimentándose gracias a ti.
Ese tiempo ya no corre a tu favor, y quieras, o no quieras, corre tan rápido que, o aprovechas las oportunidades que pasan por tu ojos, o te queda la despedida.
A veces da miedo dar el paso, pero todo a empezado ya, así que, ¿porqué no proseguir con la experiencia?.
Adelante. Solo queda sufrir o ser feliz, en cualquier caso... sufrir te enseñará a ser más fuerte, a saber que no quieres, a saber que lo intentaste y no funcionó, pero tuviste fuerza y valentía... ¿y ser feliz?, ¿quién no quiere ser feliz?.
Arriesgarse, sufrir, luchar, soñar... todo junto en un mismo paquete.
Solo caer dará la esperanza de encontrar lo que todo el mundo anhela, y quién diga que jamás a caído, miente.
Proseguir es la única solución, dejar que nos arrastre la tormenta, y dejar que el camino se llene de piedras como luego el viento se las lleve y la tormenta deje un reguero de agua que alimente el suelo y florezca la vegetación.
Mirar hacía delante, hasta vislumbrar nuestros sueños.
Un paso, otro paso, luego otro, otro más... poco a poco, hasta que nuestras manos estén tan cerca que el dolor solo sea una pequeña cicatriz, una simple molestia.
Porque el dolor es inevitable, pero la felicidad siempre espera.

lunes, 6 de agosto de 2012

Demasiadas personas son la que aparecen y desaparecen de nuestras vidas, y cada cual deja su huella personalizada.
Unos se marchan como llegaron, y dejan solo un escaso adelanto de aquello que pudo suceder y que no sucederá...¿o sí?.
Otros simplemente llegan, manchan escasamente los recuerdos, y se alejan.
Por otro lado, están los que llegaron porque tenían que llegar, porque sus padres decidieron que se merecían unos estudios, y ellos decidieron ser algo más en esta vida.
También nos topamos, y toparemos, con gente que decidimos por nuestra cuenta que entren en nuestras vidas, sin saber que quizás el día de mañana serán aquellos por los que queramos que está termine. 
Incluidos aquellos que entran sin llamar.
Está claro, no podían faltar aquellos que ya están en nuestras vidas, por mucho que no queramos, porque estaban antes que nosotros y porque no podemos cambiar nuestros genes. Porque, sin quererlo, van a estar día tras día, dándonos un empujoncito, ayudándonos a crecer, a madurar, a conocer la vida, a perdonar, a amar, a soñar, y al mismo tiempo, a pisar la tierra con lo pies... esas personas que jamás nos abandonarán, por muy lejos que se encuentre, por muy pronto que abandonen nuestras vidas.
Puede que el destino no exista, pero mucha gente se convence de que sí, para poder recordar que la gente que permanece a nuestro lado, o la gente que se marcha, nos enseña, nos hace daño, nos hace reír, nos perdona, les perdonamos, soñamos junto a ellos e incluso llegamos a odiar... y así, será siempre.
Los días empiezan y terminan, los extraños vienen y van, y la tristeza y alegría se enzarzan en una batalla sin final.
Porque nuestra existencia nos depara tantos días vividos como gente puede haber en el mundo y sin desearlo, nos muestran lo bueno y lo malo de ella, y nos enseñan que la vida no es fácil, pero junto a personas adecuadas, todo saldrá mejor.
Nos golpeamos y caemos por aquellos que lo merecen, y no. Perdonamos a quienes creemos que lo necesitan, y en el fondo nos dejaran tirados en la próxima curva del camino; y más tarde nos damos cuenta que no hemos perdonado a quien lo merecía.
 Amamos a quien lo desea, y a otros que no, y morimos por muchos que destrozan corazones, pero el amor no atiende a razones, porque es masoquista, y nos destroza hasta abrirnos una herida.
Damos lo que tenemos por el prójimo, para más tarde encontrar toda nuestra vida sumida en el más profundo de los pozos.
Pero tal como estas personas han permanecido a nuestro lado, y muy a nuestro pesar, no hemos conseguido que nos quisieran como queríamos, lo mejor es cerrar puertas para abrir nuevas ventanas.
El aire de un nuevo día traerá nuevas personalidades, nuevas esperanzas, nuevas alegrías... sin olvidar que esto podrá también traer viejas amistades, viejos recuerdos, y dolores olvidados.
Así es la vida, llena de sorpresas, caídas, sueños, y un sin fin de sentimientos encontrados.
Porque esto es lo que mueve el mundo, y de lo que jamás podremos desprendernos.
Por aquella gente que se fue, y volvió; por aquella gente que llegó y nunca se marchó; por aquella gente que dió la vuelta y no regresó y por aquella gente que está por llegar.
Gracias.

miércoles, 1 de agosto de 2012

    


 Las cosas más pequeñas de la vida pueden convertirse en lo más preciado.
El detalle más insignificante puede dar lugar a un millón de lágrimas.
Por el momento más inesperado puede brotar el más hermoso sentimiento.
Y por la luz de un nuevo día podrá nacer la más grande de las sonrisas.