domingo, 15 de abril de 2012

Es tan extraño ver como la gente pasa por delante, con sus sonrisas pintadas en la cara. Quizás sean falsas, quizás no, pero cuantas vece soñé con una que fuera capaz de durar en mis labios por horas y horas. Odio cuando debes gustar a los demás, pero sin poder ser tu mismo. Odio cuando tienes que convertirte en otra persona para no ser rechazado en la sociedad...no poder decir o hacer lo que pienses, por miedo al que dirán. Ellos podrán decir lo que quieran, pero aquel que se muestre tal y como es, que tire la primera piedra. En mi vida he conocido a muchas personas que esperan que los demás les vayan detrás, incluso mostrándose como son, aún siendo unos completos desagradecidos y "chulescos" con todos aquellos que conocen. ¿Es justo que aún siendo como somos, y siendo complacientes, nos den la espalda?. Quizás jamás comprenderé aquella acción de las personas, que consiste en rechazar a cualquier persona por ser como es. ¿Es que acaso somos todos iguales?. Bueno, quizás sí , pero porque alguien no piense como nosotros, ¿debemos darle de lado?. ¿Cuanta gente hay en el mundo que se sienta en su propio rincón, viendo como la gente pasa por delante suyo y no se para a prestarle una mano, ni siquiera una simple mirada?. Como tal, puedo contarme como una de esas personas, totalmente, sin mentir, no me hace falta. Me encantaría gritarle a no se cuantas personas que dejen de lado esa faceta, esa máscara, y que muestren su verdadera apariencia. Prefiero saber como es una persona, por muy negra que sea su alma, para saber a quien, y a quien no, debo acercarme; sí, es demasiado pedir. Se escribe desde experiencias propias, y con la edad que tenemos creo que no queremos que nuestra vida se vea de esta manera; sentirse desplazo. Odio ese sentimiento, un sentimiento de incomodidad profunda, viendo como los demás se ríen, se lo pasan bien, ¿ a ti que te toca?...aguantar la felicidad de los demás e intentar compartirla de forma indirecta, ya que ellos están viviendo la suya y dudándolo mucho, no creo que se fueran a preocupar. Ojalá encontrara esa persona que fuera capaz de tenderme su mano y arrastrarme hacia el sendero de la inimaginable felicidad. 

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