La noche se estira y tú no estás. Y yo me estiro en la cama intentando ocupar tu hueco, pero todavía no he sido capaz de aprender como minimizar esta soledad, intentado llenar el hueco del corazón, que a veces me llama y me suplica un poco de piedad.
Es raro sentirte perdida en el lugar donde se supone que antes era tu hogar. Y es raro sentir frío donde sólo antes podía calentar mi boca, mi sonrisa y mis ganas de ti, todavía sin saciar.
Yo te hice poesía y amor platónico en mis letras, y luego tenerte, como nunca se llega a tener a alguien que quiere salir más corriendo que pasear de tu mano. Y nos cortamos las alas, aunque tú tenías más cola de diablo que aureola de angelito
Y en sí, conseguiste hacerte persona entre tanta gente, pero me metí dentro tuyo y encontré menos de ti, y más de la nada. Y porque el mundo es una putada en sí, una piedra en el camino. Y porque hay demasiados días en los que parece que pasan años, eternos, como aquel beso de despedida entre suspiros y lamidas.
¿La putada?, que hemos sido polvo, pero más bien de ese que hay que limpiar, que de esos que hay que echar..día sí, minuto tras minuto después; y que durase, pero que nunca perdurase, porque lo que perdura, al final se vuelve artificial.
Pero es que no soporto tenerte cerca y tenerte que imaginar, porque aunque tú no lo creas, no eres transparente, ni real. Y me he cansado de jugar a las muñecas, porque tampoco fuiste capaz de apreciar mi inocencia de niña traviesa. Y ahora me he cansado de jugar a este juego del querer, pero no necesitar, porque querías compartir estas ganas de vivir, pero sobretodo las de follar.
Quédate esa soledad de persona que se quiere y se sabe respetar, pero donde se cree valiente y sólo es una persona vacía con la que no puedes tratar.
Mi amor, date la vuelta y ni te lo voy a pedir, porque si te pedí un día que me quisieras y no lo hiciste, no te voy a pedir otra cosa que tampoco quieras hacer. Y lo pedí, sí, cuando es algo que tiene que nacer y llorar, y crecer, y caerse, y crecer, y madurar, para siempre acabar por morir.
Pero ya no; ya no más, y por fin ya nunca menos.
Porque hoy voy a empezar a caminar por las lineas de mis manos y a dejar de querer seguir las de manos ajenas, que cuando te quieres dar cuenta, te han encarcelado en su puño.
Y lo siento por ti, pero más lo siento por mí y es que, mejor tarde que nunca, ya he empezado a quererme y no sabes lo bien que sienta querer a alguien que siente lo mismo por ti.
Y lo siento por ti, porque hoy no estés en mi cama, pero sé que mañana ya nunca podrás olvidarte de mí.
Hacia delante siempre, que ya llegaran corazones que quieran quedarse y compartirlo todo.
ResponderEliminarSalud