jueves, 9 de mayo de 2013
A la mierda lo establecido.
Es tu ilusión, tu futuro y tus decisiones por lo que debes luchar, sin importar que los demás digan o callen. En esta vida algunos deciden mantener el volumen de su cabeza y corazón bien bajo, por miedo a molestar a la multitud, por miedo a las represalias; sin embargo, otros cantan a pleno pulmón lo que son y por lo que viven, sin temor a los posibles fusilamientos. Otros escriben en su diario bajo candado, mientras que los demás abren sus opiniones al mundo, porque, en realidad, las palabras deberían nacer únicamente para ser leídas, o escuchadas, por todos.¿Quién no ha oído aquello de "eres esclavo de tus palabras y dueño de tus silencios"?. Y adjuntaría un "a la mierda lo establecido". Hay días de todo, porque si cada día fuera el mismo, nadie querría seguir viviendo. Y así, con cada nuevo día, tenemos nuevas oportunidades para decidir sobre nuestras palabras. O en cambio podemos seguir abriendo y cerrando nuestros diarios, impidiendo que el mundo conozca de verdad quienes somos en realidad. Mi ilusión se plasma en cada paso que doy, en cada palabra que escribo en una hoja en blanco, en cada segundo, minuto y hora de estudio, en cada lágrima, en cada discusión, y en un extenso etcétera. La triste realidad es que todos nacemos y morimos callando demasiadas cosas. La diferencia está en si hemos aprendido de ello y del grado de arrepentimiento por lo que murió en la punta de la lengua. Él quizás no sea un galáctico del fútbol y ella quizás no cante demasiado bien, pero podrán alzar la mirada orgullosos por haber perseguido sus sueños. ¿Y quién dice que con esfuerzo y constancia no se puede mejorar?. No te conocen, pero el peor de los errores es no conocerse a uno mismo. Deja aquel vaso para escuchar a través de las puertas, y comienza primero a escuchar tu interior, porque va a ser él que te diga aquello que de verdad quieres escuchar, sin engaños, sin mentiras, sin señalamientos. Dijeron también que soñar era gratis, y queda claro que vivir es demasiado caro, pero no importa si mientras estemos pagando podamos tocar nuestras ilusiones. Y a la mierda la vergüenza. Y a la mierda lo impuesto por norma. Y a la mierda el sufrir por no poder ser todo lo que queramos ser. Porque hay momentos en la vida en que hay que asumir lo que somos, tomar las riendas y no dejar jamás para mañana lo que se pueda hacer hoy.
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