La vida es una continua búsqueda de pistas, y cada una de ellas te llevaran a donde debas estar, sin más. Pero quizás aquello que desees hacer te lleve muy lejos de ese lugar al mismo tiempo. Que contradicción, ¿no?. Simplemente ese será el momento en el que comprendas que aquel sitio en el mundo no estaba destinado en realidad para ti. No te detengas, y por mucho que sufras, por mucho que tropieces y por mucho que tu alma sangre, piensa que siempre habrá una pequeña esperanza que alimente nuestro ser.
Somos lo que somos, hoy, mañana, y siempre y para bien, o para mal, no podemos cambiar eso. Y es que dentro de nosotros existe una minúscula vocecita, encerrada entre barrotes de vergüenza e inseguridad, que poco a poco se vuelven más resistentes. ¿Cuanto tardarás en darte cuenta de que esa cárcel que tú le construyes sólo te dañará a ti mismo?. Un temor únicamente se rompe en mil pedazos cuando nos enfrentamos a él, aún a sabiendas de que en el intento podamos caer ante el precipicio, resquebrajando todo aquello por lo que habíamos luchado hasta entonces. Pero hoy es el momento y hay que tener el suficiente valor como para tomar las riendas y decir: "no, esto es lo que quiero y por ello lucharé, y venceré".
Alguien un día me dijo que la valentía se encuentra donde menos esperamos que esté esperándonos y aún así ahí seguirá, por muy tarde que lleguemos a su encuentro. También me dijeron que los sueños no van a lograr que consiga todo aquello que anhelo, porque no están hechos de realidad. Ese es el tipo de personas que están al acecho, esperando enredarte con esas palabras en cualquier momento de debilidad, porque no fueron capaces de alcanzar sus propios sueños, deseando encerrar los de los demás.
Cada uno ha podido sentir lo que es estar enterrado en lo más hondo de la miseria, sin saber como salir de las profundidades, pero puedo asegurar que lo único que en esos momentos ayuda son los sueños y la esperanza.
Por todo ello trata de buscar la pieza que le falta a tu rompecabezas, y no dejes que esa luz se apague, porque somos como las estrellas, que cuando mueren siguen destilando la luz que por tantos años han guardado en su interior.
.jpg)