Sólo por aquellas ilusiones destruidas tendría que haber girado la cabeza, marcharme y dejar que el tiempo pasará, pero son esos momentos cuando nos damos cuenta del masoquismo y de la realidad. En mi memoria siguen sangrando grandes momentos, y siguen quemándose todas aquellas fotos, mientras que en mi estómago cada palabra que quise decir se repiten, intentando expulsarlas. Hoy no existente excusas, porque todo lo que se perdió ya no está, porque es imposible que regrese y la puerta jamás se volverá a abrir, volviendo a girar la cabeza.
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