sábado, 12 de mayo de 2012

Los poetas hablan de ausencia, de vacío...Ausencia, vacío...Esas palabras que no llegan ni a la mitad de lo que en verdad sientes cuando ves que has perdido para siempre a la persona más importante en tu vida. ¿Ausencia?,¿vacío?. Yo diría terror, ira...desconsuelo. No puedes creerlo, hasta el último momento, tus ojos negarán lo que ven, tus brazos negaran, hasta la muerte, que se quedaron vacíos. El mundo parece girar de igual manera, ¿cómo es posible que entonces tú estés sufriendo tanto?. Pero el verdadero dolor llega cuando de aquí en adelante estás tú solo ante la adversidad. De ahora en adelante dependes de ti mismo, porque ya no hay nadie que cuide de ti. Esa persona en la que antes de apoyabas, con la que reías de  tus aciertos y desventuras, simplemente ya no estará ahí. Y a pesar de que te has llamado a ti mismo fuerte y valiente, no encuentras dentro de ti la fuerza ni la valentía para asumirlo, para aceptarlo siquiera...Y mucho menos para cumplir aquellas promesas que hiciste en su día. Pero bien lo dijo aquel sabio: Fuerte como la muerte es el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario