A ver como te hago entender(me), que no quiero que nos quede París, más bien que nos sobre el mundo entero. Y que nos sobre la ropa y sobre la cama ser, o sobre cualquier superficie que aguante nuestras ganas. Pero que las sobes todas, que ya ves tú, que son todas tuyas y todas requieren tu atención. Y te quieren a ti y a tu boca, y a tus sonrisas, y todo. Sí, todo tú, dentro de todo lo que soy yo.
Y ojalá desayunarnos los buenos días y romper la rutina con una sonrisa de oreja a oreja, aunque si tú quieres, a mí házmela de pierna a pierna.
Que vengo y te escribo porque si te como ya ves que voy a repetir y aún así escribirte me sabe a poco y hay días que me sabe a mal. Y me sabe mal no ir y follarte como la bestia que alimentas en mi bajo vientre; aunque para bajos, todos mis instintos.
Me están dando ganas de arrancarme el lado animal, pero sólo para lanzarlo encima tuyo y que te deje marcas en la espalda, que en la vida y en el corazón ya me encargo yo. Y que me lío yo sola porque no nos estamos liando, porque me imagino liándonos un porro o liándonos las lenguas. Dios (perdóname, que siempre te nombro en vano), sacas mi lado más oscuro y oscura debería ser la habitación donde pensarnos fuerte y dejarte muerto en vida encima del colchón.
Y si estás ahí, ven aquí, que estás tardando y ya no tengo edad para creer en trenes que pasan una vez, si cuando el maquinista quiere, vuelve a retroceder. Y así, de estar tomando decisiones (por no estar tomando contigo la última copa), no voy a volver a traer el pasado a mi vida, que en cuanto puede, él se folla a mis sonrisas; y ya está bien de que él folle más que yo.
Pero volviendo al tema, y volviendo a ti, a París que le den y vamos a darnos nosotros un respiro, aunque, deseándolo mejor, ni quiero que respiremos entre beso y beso. Y es que, para ser enamorados, prefiero que seamos amantes y querernos a base de sonrisas, y que mi base de maquillaje sean tus besos.
Que bien se me da idealizarte cuando todavía no te he escuchado pronunciar mi nombre, aunque, por mí, como si quieres gemírmelo bajito al oído.
Pero es que estás tardando, aunque yo te quiero esperar, para que lleguemos tarde juntos a todos los orgasmos. Y perdernos en tardes con sabor a primavera en tu cama... y con saber a mal por esta distancia.
martes, 28 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Te estiro en mi recuerdo, te encoges en mi co-razón.
La noche se estira y tú no estás. Y yo me estiro en la cama intentando ocupar tu hueco, pero todavía no he sido capaz de aprender como minimizar esta soledad, intentado llenar el hueco del corazón, que a veces me llama y me suplica un poco de piedad.
Es raro sentirte perdida en el lugar donde se supone que antes era tu hogar. Y es raro sentir frío donde sólo antes podía calentar mi boca, mi sonrisa y mis ganas de ti, todavía sin saciar.
Yo te hice poesía y amor platónico en mis letras, y luego tenerte, como nunca se llega a tener a alguien que quiere salir más corriendo que pasear de tu mano. Y nos cortamos las alas, aunque tú tenías más cola de diablo que aureola de angelito
Y en sí, conseguiste hacerte persona entre tanta gente, pero me metí dentro tuyo y encontré menos de ti, y más de la nada. Y porque el mundo es una putada en sí, una piedra en el camino. Y porque hay demasiados días en los que parece que pasan años, eternos, como aquel beso de despedida entre suspiros y lamidas.
¿La putada?, que hemos sido polvo, pero más bien de ese que hay que limpiar, que de esos que hay que echar..día sí, minuto tras minuto después; y que durase, pero que nunca perdurase, porque lo que perdura, al final se vuelve artificial.
Pero es que no soporto tenerte cerca y tenerte que imaginar, porque aunque tú no lo creas, no eres transparente, ni real. Y me he cansado de jugar a las muñecas, porque tampoco fuiste capaz de apreciar mi inocencia de niña traviesa. Y ahora me he cansado de jugar a este juego del querer, pero no necesitar, porque querías compartir estas ganas de vivir, pero sobretodo las de follar.
Quédate esa soledad de persona que se quiere y se sabe respetar, pero donde se cree valiente y sólo es una persona vacía con la que no puedes tratar.
Mi amor, date la vuelta y ni te lo voy a pedir, porque si te pedí un día que me quisieras y no lo hiciste, no te voy a pedir otra cosa que tampoco quieras hacer. Y lo pedí, sí, cuando es algo que tiene que nacer y llorar, y crecer, y caerse, y crecer, y madurar, para siempre acabar por morir.
Pero ya no; ya no más, y por fin ya nunca menos.
Porque hoy voy a empezar a caminar por las lineas de mis manos y a dejar de querer seguir las de manos ajenas, que cuando te quieres dar cuenta, te han encarcelado en su puño.
Y lo siento por ti, pero más lo siento por mí y es que, mejor tarde que nunca, ya he empezado a quererme y no sabes lo bien que sienta querer a alguien que siente lo mismo por ti.
Y lo siento por ti, porque hoy no estés en mi cama, pero sé que mañana ya nunca podrás olvidarte de mí.
Es raro sentirte perdida en el lugar donde se supone que antes era tu hogar. Y es raro sentir frío donde sólo antes podía calentar mi boca, mi sonrisa y mis ganas de ti, todavía sin saciar.
Yo te hice poesía y amor platónico en mis letras, y luego tenerte, como nunca se llega a tener a alguien que quiere salir más corriendo que pasear de tu mano. Y nos cortamos las alas, aunque tú tenías más cola de diablo que aureola de angelito
Y en sí, conseguiste hacerte persona entre tanta gente, pero me metí dentro tuyo y encontré menos de ti, y más de la nada. Y porque el mundo es una putada en sí, una piedra en el camino. Y porque hay demasiados días en los que parece que pasan años, eternos, como aquel beso de despedida entre suspiros y lamidas.
¿La putada?, que hemos sido polvo, pero más bien de ese que hay que limpiar, que de esos que hay que echar..día sí, minuto tras minuto después; y que durase, pero que nunca perdurase, porque lo que perdura, al final se vuelve artificial.
Pero es que no soporto tenerte cerca y tenerte que imaginar, porque aunque tú no lo creas, no eres transparente, ni real. Y me he cansado de jugar a las muñecas, porque tampoco fuiste capaz de apreciar mi inocencia de niña traviesa. Y ahora me he cansado de jugar a este juego del querer, pero no necesitar, porque querías compartir estas ganas de vivir, pero sobretodo las de follar.
Quédate esa soledad de persona que se quiere y se sabe respetar, pero donde se cree valiente y sólo es una persona vacía con la que no puedes tratar.
Mi amor, date la vuelta y ni te lo voy a pedir, porque si te pedí un día que me quisieras y no lo hiciste, no te voy a pedir otra cosa que tampoco quieras hacer. Y lo pedí, sí, cuando es algo que tiene que nacer y llorar, y crecer, y caerse, y crecer, y madurar, para siempre acabar por morir.
Pero ya no; ya no más, y por fin ya nunca menos.
Porque hoy voy a empezar a caminar por las lineas de mis manos y a dejar de querer seguir las de manos ajenas, que cuando te quieres dar cuenta, te han encarcelado en su puño.
Y lo siento por ti, pero más lo siento por mí y es que, mejor tarde que nunca, ya he empezado a quererme y no sabes lo bien que sienta querer a alguien que siente lo mismo por ti.
Y lo siento por ti, porque hoy no estés en mi cama, pero sé que mañana ya nunca podrás olvidarte de mí.
sábado, 18 de enero de 2014
Tan especial como inmortal.
Y antes de que te vayas, mírame a los ojos, o mírame dentro del corazón. O dentro de la vida.
Pero ya nunca más dentro de nosotros, donde yo idealicé una preciosa primavera, llena de color, y sin dolor. Y ahora sólo estoy por comprobar como el invierno llega y te congela los huesos...si es que no te cala hasta la respiración...aunque tú me la jadearas mejor.
Y a veces me da por recordar como escogía mi mejor ropa interior de encaje, intuyendo que tus dedos acabarían por recorrer(nos) los contornos; pero ya nada de encaje, ni de encajar, porque supongo que jamás encajamos.
Creo que me pasé media vida pensando todo antes de actuar, pero contigo fue pasarme el resto de la otra vida sin actuar, porque era de verdad y, en realidad, sólo actuaste tú. Que hasta te lancé flores, y ahora te lanzo olvido en esta última butaca de tu vida.
¿Quién estará dispuesto a relajar algo que tú dejaste sin armadura y desbocado? Enserio, que para estar desbocada, bastaba tu boca en la mía, y ya no hacía falta más.
Y estoy entre el otoño de tu mirada y la primavera de la mía, donde en vez de caer hojas, caía yo; y donde en vez de florecer rosas, florecíamos los dos.
¿Sabes?, tengo los pies más congelados que tus sentimientos. Y ya no sé si tuviste más suerte en tocarme estos labios, y este corazón, que ardían cuando nos teníamos cerca. ¿Sabes?, que la realidad supera la ficción, pero creo que fuimos más ciencia, de esta donde los experimentos te explotan en la mano como mezcles componentes que no son compatibles. Y bueno, eso es algo que siempre me dio bastante igual.
De aquí, hasta siempre, voy y vuelvo, con un millón de recuerdos cargados en la espalda. Y cada vez tengo la cara más cerca de todas aquellas piedras con las que pienso y tendré que tropezar.
Y no te curé a tiempo, pero como está de moda ahora, todo puede llegar a ser infinito.
Y aunque tú te hagas inmortal en mi recuerdo, iré a pedir un tiempo muerto, y a ver si te mueres tú en su lugar.
Pero ya nunca más dentro de nosotros, donde yo idealicé una preciosa primavera, llena de color, y sin dolor. Y ahora sólo estoy por comprobar como el invierno llega y te congela los huesos...si es que no te cala hasta la respiración...aunque tú me la jadearas mejor.
Y a veces me da por recordar como escogía mi mejor ropa interior de encaje, intuyendo que tus dedos acabarían por recorrer(nos) los contornos; pero ya nada de encaje, ni de encajar, porque supongo que jamás encajamos.
Creo que me pasé media vida pensando todo antes de actuar, pero contigo fue pasarme el resto de la otra vida sin actuar, porque era de verdad y, en realidad, sólo actuaste tú. Que hasta te lancé flores, y ahora te lanzo olvido en esta última butaca de tu vida.
¿Quién estará dispuesto a relajar algo que tú dejaste sin armadura y desbocado? Enserio, que para estar desbocada, bastaba tu boca en la mía, y ya no hacía falta más.
Y estoy entre el otoño de tu mirada y la primavera de la mía, donde en vez de caer hojas, caía yo; y donde en vez de florecer rosas, florecíamos los dos.
¿Sabes?, tengo los pies más congelados que tus sentimientos. Y ya no sé si tuviste más suerte en tocarme estos labios, y este corazón, que ardían cuando nos teníamos cerca. ¿Sabes?, que la realidad supera la ficción, pero creo que fuimos más ciencia, de esta donde los experimentos te explotan en la mano como mezcles componentes que no son compatibles. Y bueno, eso es algo que siempre me dio bastante igual.
De aquí, hasta siempre, voy y vuelvo, con un millón de recuerdos cargados en la espalda. Y cada vez tengo la cara más cerca de todas aquellas piedras con las que pienso y tendré que tropezar.
Y no te curé a tiempo, pero como está de moda ahora, todo puede llegar a ser infinito.
Y aunque tú te hagas inmortal en mi recuerdo, iré a pedir un tiempo muerto, y a ver si te mueres tú en su lugar.
lunes, 13 de enero de 2014
Ir, pero.
Iría.
Iría y te haría tragarte esas palabras que a veces queman como el aire de este invierno en mis pulmones.
Iría y te las tragarías, para después meterte la lengua hasta el fondo, y más allá.
Iría, de verdad, y sabes que quisiera matarte a golpe de besos entre latido y latido, esperando la muerte por infarto.
E iría, a ahogarnos en alcohol y a dejar de hablar, de pensar y de respirar, matándonos entre rabiosos mordiscos de "te odio".
Y sabemos que iría, sólo por ser tu pesadilla más temida y por ser la única mano a la que puedas aferrarte en noches intranquilas; todo a la vez.
Pero a veces dudo de si ir, por quedarme en mis noches tranquilas a solas con la soledad.
Y no, no me abraza mejor que tú, ni me da mejores besos que tú; pero es que ni tan siquiera es capaz de darme calor...
aunque tú mucho frío me has dado para tener sangre en esas venas, que parecen más bien carreteras por las que conducir sin control.
Y derrapando, todo los días haces que me dé de bruces contra la congelada realidad, y que quizás lo que buscaba era traspasar el espejo y aparecer en la otra cara de la historia.
Y vuelvo a querer ir, y tal vez ya se me vaya de las manos, o de la vida, pero es como un chute de adrenalina.
E iría, para más tarde, quizás, no volver a regresar...
aunque tú mucho frío me estás dando como para no querer volver.
Ir. Volver.
Ir. Volver.
Ni tiovivos, ni norias, ni montañas rusas, porque tienes más boca de lobo que de cordero.
Y yo, que me dejo mucho guiar por las ganas y el desenfreno, hasta que llega mi conciencia en forma de bandera blanca y sirenas de alerta.
Pero es que, a todo esto, me estoy dejando ir, y a mí, a este ritmo, jamás pensaré en volver.
domingo, 5 de enero de 2014
Pecados poco originales.
Yo quería imaginarnos, agarrados de las copas de los árboles, como dos manzanas maduras. Pero caí, antes que ninguno, dándome cuenta de que sólo yo me había alimentado de todo lo bueno de aquel árbol. Y ahora, te tengo agarrado a la copa de mi sujetador, como un niño pequeño, asustado de la vida, agarrado a su fiel protectora. Pero supongo que esta vez la que necesita protección es esa que se cayó desde lo más alto, por no pensar que también se podía volar a ras del suelo.
Y ahora caminamos, o más bien nos arrastramos como las serpientes, guardando veneno en su interior, y guardando veneno en el corazón; o como aquella serpiente que provocó a Eva a caer en el pecado: un pecado hecho alma y nombre, y hombre.
Pero no quisiera despedirme sin antes volver a caerme del árbol, sin antes agarrarte la mano, aferrada a una protección que ya no podría dar, y sin antes mirar a unos ojos que ya no dicen nada. ¿Lo malo? que ya no son tus ojos, sino tus labios, o tus manos. Y lo malo, que son esas partes las que me enredan como aquella serpiente y que me susurra: "Sí quieres, lo quieres". Y lo malo, que es cierto; sí quiero, lo quiero. Pero no lo necesito. O sí, pero yo, que me he pasado la vida pensando, creo que toca empezar a vivir y dejar de reflexionar tanto.
Estoy apunto de salir por patas, ya que te dejé prestadas mis alas. Y que volaste, pero las dejaste enredadas en la cama de otra, y supongo que ella las utilizará para volar a camas ajenas, como es el amor: ajeno, superficial, vacío, extraño...
¿Y sabes? Estaría bien llevarme un beso de buenas noches antes de partir. Y sí, podría ser de día, pero no sé, ¿no crees que los besos de buenas noches saben y suenan como un "hasta mañana"?
Así que lo haré bien por los dos: por ti, y por mi corazón.
Y ahora caminamos, o más bien nos arrastramos como las serpientes, guardando veneno en su interior, y guardando veneno en el corazón; o como aquella serpiente que provocó a Eva a caer en el pecado: un pecado hecho alma y nombre, y hombre.
Pero no quisiera despedirme sin antes volver a caerme del árbol, sin antes agarrarte la mano, aferrada a una protección que ya no podría dar, y sin antes mirar a unos ojos que ya no dicen nada. ¿Lo malo? que ya no son tus ojos, sino tus labios, o tus manos. Y lo malo, que son esas partes las que me enredan como aquella serpiente y que me susurra: "Sí quieres, lo quieres". Y lo malo, que es cierto; sí quiero, lo quiero. Pero no lo necesito. O sí, pero yo, que me he pasado la vida pensando, creo que toca empezar a vivir y dejar de reflexionar tanto.
Estoy apunto de salir por patas, ya que te dejé prestadas mis alas. Y que volaste, pero las dejaste enredadas en la cama de otra, y supongo que ella las utilizará para volar a camas ajenas, como es el amor: ajeno, superficial, vacío, extraño...
¿Y sabes? Estaría bien llevarme un beso de buenas noches antes de partir. Y sí, podría ser de día, pero no sé, ¿no crees que los besos de buenas noches saben y suenan como un "hasta mañana"?
Así que lo haré bien por los dos: por ti, y por mi corazón.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)