domingo, 28 de abril de 2013

"La Vida"

A veces quisiera un manual que tuviera como título "Como vivir la vida en cómodos y sencillos pasos", pero simplemente las cosas no son tan fáciles. Poco a poco voy comprendiendo como la vida esta hecha de retales de experiencia y que en muy pocas ocasiones importa lo que digan los demás. Nadie sabe que pasará mañana, pero sí que somos capaces de trazar nuestro futuro, porque sólo nosotros tenemos los materiales para construir el camino. Una mirada, una sonrisa, incluso una lágrima son esas pequeñas cosas que dan sentido a nuestra existencia, y sin embargo, nos dedicamos a destruir la felicidad. Una palabra, un momento, incluso un regalo pueden quedarse grabados en la memoria para la eternidad, mientras que las cosas más importantes se olvidan por cada minuto que pasa. Al final lo único que quedará será eso, los recuerdos y el camino por recorrer, y quizás nada sea bueno, pero cada uno lleva su vida como bien puede. Hay gente que por suerte nace con estrella, y nace siendo una de las mejores personas del mundo. Otras nacen con suma inteligencia, pudiendo resolver grandes problemas y otras simplemente nacen siendo normales. ¿La cuestión?, que todos conservan en su interior un pequeño defecto y que todos, al fin y al cabo, también desean ese manual. Y es que hasta el más villano necesita de sentimientos para hacer crecer el odio en si mismo. En el fondo, y no muy lejano, ese manual está al alcance de todos, y no, no es una locura. Ese manual se llama "La Vida", y ya no es un simple manual, si no que se ha convertido en el diario de TU vida. Es la historia de cada uno, las experiencias de cada uno, los amores, las desilusiones, las caídas, las idas y venidas: Todo. Todo será aquello que nos enseñe a vivir, pero cada cual a su manera, porque unos nacen con estrella y otros no, la cuestión es mantener esa estrella para que jamás se apague; y si tu estrella no te acompañó al llegar a este mundo simplemente se trata de ser uno mismo y alimentar la felicidad día tras día. Porque nada será fácil, pero con una sonrisa y un poco de esfuerzo hasta la montaña más alta puede parecer un simple montón de arena.

sábado, 13 de abril de 2013

Cárcel de cuerpos muertos.

Las palabras del viento fueron susurradas entre los barrotes de su cárcel del dolor, sin piedad, sin luz del sol. Sobraron sus lágrimas de cocodrilo, queriendo aparentar que la vida le había hecho pagar con creces el terror desperdigado entre los demás. Ni siquiera su misera sonrisa había podido borrar su pasado, impidiendo recuperar el tiempo malgastado entre puñaladas y malditos embustes. Ella sabía que todo el mundo merece segundas oportunidades y así se hallaba, esperando sentada encima de los cadáveres de aquellas amistades rotas, rozando con sus dedos la confianza envenenada. La oscuridad poco a poco encerraba su corazón, y las palabras del viento traían desde lugares muy lejanos la culpabilidad de sus actos. Y se dio cuenta de que su sueño se había convertido en una terrible pesadilla. En cuchillos se convirtieron todos los cuerpos descompuestos, alimentando su culpabilidad y arrancándole alaridos de aquel terror que un día ella misma se encargó de sembrar. Su cárcel poco a poco se convirtió en un mar tan angosto como su garganta, la cual poco a poco se cerraba, impidiéndole articular palabra; y así calló de rodillas, hundiéndose en su miseria  y sintiendo como ya su amor no le pertenecía. Ante ella su mundo se iba desvaneciendo y el arrepentimiento de poco servía cuando ya la vida ni te quiere ni te busca, escogiéndote hasta convertirte en una pequeña hormiga, indefensa ante las pisadas de los transeúntes. Y así fue como, desapareciendo entre las sombras, se fue recluyendo en sí misma, olvidando que por norma todo dolor escondido trastorna.

viernes, 12 de abril de 2013

Por las equivocaciones.

Cuantas veces podemos fallar sin darnos cuenta que caemos en el mismo lugar. Nadie conoce a nadie en este sitio tan frío a la vez tan caldeado, porque nadie se molesta realmente en conocer a los demás, creyendo que lo sabe todo. A veces esos mismo fallos nos enseñan que en realidad no hacemos lo que creíamos correcto, dando por perdido todo el recorrido. Ni las piedras, ni las raíces, ni siquiera los amigos podrán mostrar el camino para alcanzar aquello que debemos ser; ni las palabras, ni los actos, ni los propios sentimiento aciertan y ni siquiera son capaces de mostrar aquello que debemos hacer. Crecemos, y a medida que eso pasa nos volvemos más mentirosos, más surrealistas, más cerrados, porque la sociedad nos asusta y nos acobarda, haciendo que tengamos miedo a mostrarnos tal y como somos. Y cuando lo intentamos nos damos cuenta de que estamos haciendo daño a alguien, o que a cierta persona no le estamos cayendo bien o que divertirnos más de la cuenta y confiar en esas personas a sido un grave error. Hoy en día está visto que como arma los abrazos y las sonrisas están pasadas, y que lo único que funciona son las hachas y las palabras cargadas de veneno. A veces llego a creer que para que hacer nada por nadie, si en cuanto te das cuenta has hecho una sola cosa que te hace dar cincuenta pasos hacía atrás. Y es algo que no va a cambiar. Son esas grandes demostraciones las que nos hacen grandes, mientras que cualquiera puede llegar y en un segundo hacernos pequeñitos, tanto que cada paso se hace eterno y el sol cada vez más grande. A pesar de todo, quiero equivocarme, reparar el daño y volver a equivocarme, porque sin errores no podemos ver aquello que hacemos bien y aquello que hacemos mal. Sólo basta con visualizar todas nuestras actuaciones, y como una vez me dijeron, hacer acto de conciencia cada vez que vamos a dormir, en medio de la nada, en medio de un inmenso silencio y la profundidad de nuestra mente. Porque otra vez volveré a errar, y otra vez volveré a equivocarme con las personas y con mis actos, pero otra vez volveré a rectificar y a intentar subsanar todo lo dañado.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿Importas o importa?

Haga lo que haga, cualquiera me va a criticar. Odio esa ley de vida que te impide aferrarte a lo que desees hacer en cada momento, y el porque se encuentra en la sociedad. Y tampoco en la sociedad, si no, simplemente, en nuestros más allegados. A veces no busco un "porque"; a veces actúo y se acabó. Aquellos que critican tus actitudes tienen dos razones: o porque les importas, o porque les importa. La primera suele centrarse más en familia y poco más, mientras que la segunda es nada. ¿Que podría decirme alguien sobre el amor cuando usa a las personas a su antojo?, ¿que podría decirme alguien sobre la amistad si no sabe guardar un simple secreto?, ¿que podrías decirme tú de respetar a los demás si primero no te respetas a ti mismo?. La hipocresía se vende muy barata, pero la credibilidad ni se vende ni se compra. Acepto a los demás como son, pero eso no quiere decir que comparta opiniones, y menos cuando alguien que lo hace mal intenta darme lecciones. Vivo la vida, que hoy por hoy sigue siendo mi vida, y por ello yo decido. Haz lo que quieras con la tuya, que yo procuraré guiar la mía de la mejor manera posible. Aquí nadie habla ni de envidias, ni de celos, ni de odios, ni de amores; es sencillamente puras ganas de criticar, el puro placer de expulsar veneno por la lengua. Millones de preguntas podría hacerme sobre lo mismo, y todo se reduce a una: ¿y que?. Haz lo que quieras, ese es mi consejo. Pero como todo en esta vida, eso conlleva responsabilidades, y la primera y principal es cuidar de lo que es tuyo y de los demás. Porque hacer lo que quieras no implica tu simple disfrute, si no el posible daño que eso pueda acarrear. Disfrutar de la vida y disfrutar de los demás en un alto precio que todos deben pagar, pero eso sí, jamás te retengas por aquellos consejos que ocultan su malicia tras falsas máscaras de amor y amistad. Guíate por quienes sabes que querrán tu bienestar, y la vida es muy larga para que los ojos capten quienes son y quienes no. Reitero, haz lo que quieras, porque hagas lo que hagas, siempre te van a criticar.