viernes, 22 de marzo de 2013

En busca y captura: la vida.

Pensar en aquello que verdaderamente quieres hacer en la vida te puede dar una gran perspectiva sobre lo que necesitas para darle a la misma un empujón. Nos dirigimos por todo lo que debemos y tenemos que hacer, dejando muchas veces de buscar lo que realmente anhelamos, dejando escapar cada motivo de reacción. Cuando creemos que somos felices, un pequeño golpe viene y derrumba nuestro castillo de naipes, mostrando que en realidad nos conformamos con lo que creemos merecer. Y asusta ver hasta donde pueden llegar nuestros sueños más profundos; y asusta ver como dejamos correr el tiempo sin poner, muchas veces, el esfuerzo necesario para alcanzarlos. ¿Por qué cuestionar nuestras acciones si realmente sólo a nosotros nos preocupa la reacciones?, de verdad, lo único que importa en ese momento es el tiempo y la oportunidad que desechamos. ¿Acción, reacción, correcto, incorrecto?. Jamás se debe considerar oportuno no pensar en las posibles consecuencias, ¿pero hasta el punto de abandonar el camino que quisiéramos escoger?. Y es que nunca podremos estar seguros de que el camino elegido será el correcto, pero se tiene toda una vida para poder cambiar el rumbo, para cambiar los sueños o, por el contrario, vivir por un sueño, sin dejar de hacer lo correcto. Esta vida enseña que pueden haber más de dos caras en una simple moneda, y que, tras ella, las posibilidades son infinitas, pegándonos encontronazos con las dudas. Esas mismas dudas conducen mi vida, y son esas dudas las que impiden dar un paso al frente y tomar las riendas; tomar las riendas de mi destino, porque lo marco yo, y lo marcas tú. No puedo esperar que todo mi mundo acabe sin un motivo por el que sentir, por el que vivir y por el que sufrir, para demostrar que no he echado todo mi tiempo por la borda. Por un punto y seguido, cada aspiración y cada objetivo logrado aumentará nuestras ganas de seguir adelante, y supongo que esta vida no es una simple suma de años y fallos, si no de sueños y aciertos.

lunes, 18 de marzo de 2013

Maratones de tiempo y dolor.

En el recuerdo que todavía seguía ardiendo en la memoria, la distancia jamás obedeció los pasos de todas aquellas historias. Esperando la llamada, el tiempo corría la maratón, dejando escapar cualquier posible vuelta atrás, huyendo de la cordura y la razón. El orgullo carcomía la luz de la ilusión y todos los intentos se proyectaban para intentar liberar toda la opresión. Ahora podía entender porque decías que nada era eterno, y es que vuelvo a verlo todo tan vacío y cuerdo, que las palabras se ahogan en vasos de agua demasiado superfluos. Un día más, una montaña más por escalar, y una espada más por clavar a la hora de amar, cuando el latido del corazón comience la dulce y dolorosa melodía sin final. Decías que de amor se podía vivir sin que importara todo aquello por lo que los demás podían sufrir, y creí que podíamos parar el tiempo que continuaba corriendo, pero me equivoqué, porque a día de hoy, yo sigo sufriendo.

viernes, 1 de marzo de 2013

En el fondo de nada.

Siempre se encontraba sentada en el ausente banco, soportando los copos de nieve caer. Su amor cada vez era más flaco y sólo le quedaba ver el atardecer. Las palabras encontraron su hueco vacío en cada poro de la piel, porque la distancia acompañaba al terrible frío que sobresalía de las letras en aquel trozo de papel. La música hablaba por ella, escondiendo la ausencia de su alma, absorbiendo su estela y abandonándola al alba. Su cuerpo, inerte, incapaz de trasmitir ni el más mínimo indicio de sentimiento, el más mínimo indicio de nada. Y sus ojos, perdidos en el fondo de aquel encuentro, suplicando barrer todo el agua. Ella, que prometió que jamás volvería a la estupidez, pero tan pronto como pudo cayó de nuevo, dejando escapar a la sensatez. Miraba a lo lejos, queriendo encontrar en las nubes alguna pista, aunque tan sólo era capaz de ver un reflejo en el agua ya no tan cristalina. Consideró que el tiempo no iba a darle la razón, y recogiendo los pedazos, abandonó aquel temido y desflorado amor.