Un día te levantas y ese día quizás cambiará toda tu vida.
Te dan abrazos, besos, caricias, ¿y sí ese día alguno de esos sentimientos se transformara?.
¿Y sí ese día el amor se fuera para siempre y jamás lo llegaras a conocer?.
¿Y sí ese día el amor no fuera el indicado pero estás encadenado a él de por vida?.
¿Y sí ese día estás dejando escapar al verdadero amor que te hará sonreir en los siguientes?.
Y sí,y sí...
Algo en el interior nos muestra si esa estrella es la adecuada, pero cuantas veces el instito falla y cae rendido ante aquello que pensamos que nos podría dar la felicidad eterna.
Cuantas veces el instito nos demuestra que es solo eso, un instinto que falla, o acierta, pero del que no podemos estar seguros.
Podremos acertar, y no tiene porque dar en la diana con la tan mencionada "media naranja", ¿pero en realidad vamos en su búsqueda?.
Este mundo está repleto de "medias naranjas", pero no podemos pasarnos la vida buscandola; no por ello se debe rendir a la primera persona que nos haga sentirnos especiales... mañana esa persona podría romper lo que pensabamos que teníamos en el pecho por corazón.
En la vida existen tantas posibilidades de encontrar afinidad como personas habitan el mundo, pero comienza a restar aquellos que conoces, familiares, y una interminable lista.
Entonces, no podemos montar castillos en el aire, pensando en el día en el que llegará el amor.
Que no se busque, porque el solo te encontrará. En el momento menos indicado, en el lugar menos pensado, viviendo situaciones que jamás habrás vivido... porque el amor es así, tan impredecible, tan sorprendente, que es capaz de atrapar hasta el más insensible.