Hoy me he despertado como cada día de cada mes de cada año de cada risa de cada llanto de cada recuerdo de cada puto beso, pero en realidad sigo viviendo una fantasía, porque no es normal vivir rodeado de tanto ogro y de tanta hipocresía.
Que das más de lo que recibes, y aún sí me niego a callar que somos más magos que personas, por ser capaces de multiplicar el amor y dividir el daño, aunque el amor siempre nos salga negativo.
He tenido metas con nombre de persona que luego acabaron convirtiéndose en una carrera a contracorazón. También he tenido demasiadas ganas de luchar que se me han atragantado, tantas y tantas veces, y he vomitado bolas de sentimientos rotos y trocitos de corazón sangrante.
Me faltan dedos de la mano para contar cuantos nombres debí tachar de mi lista, pero sobretodo me faltan dedos de frente, y fuerzas que ya no tengo, para borrarlos de mi vida. Que dejé de contar con los dedos, pero también con las personas, y me olvidé de pensar por dos: por mí y mi corazón.
Esperé y dí por sentado que algún día todo llegaría, pero nadie me iba a esperar como yo esperé, y acabé desesperada subiéndome por las paredes y bajando de sus brazos.
Nunca quise luchar por batallas perdidas, porque yo ya sabía que mis únicas armas era todo aquello que no podía poner en manos de los demás; pero acabé sin armas ni artificios, solo con el don de la palabra, que a veces tanto sobra y a veces tanto falta. Porque yo aprendí antes a decirte "Te quiero", cuando debí aprender a decir "Te quiero, pero más a mí". Que esta sociedad nos enseña a querer y a respetar, pero en el proceso se olvidan de que la parte más importante es la de enseñarnos a querer a quienes somos, que luego ya vendrán todos los demás.
Por mi parte siempre quise dar un poquito más de mí, sólo que dí y todavía estoy esperando recibir. Lo bueno de todo esto es que supe aprender a querer y a tener conciencia a pesar de todo el dolor; y tener conciencia me ayudó a querer no hacer daño a todos aquellos que, como yo, todavía están aprendiendo a quererse.
Algunos dirán que para que te quieran hay que aprender a quererse, pero son los mismos que te dan la clase teórica y luego se les olvida que necesitas clases prácticas. Porque ya lo decía mi abuela, que quien no llora no mama, pero es imposible mamar de alguien que tiene seca el alma.
A veces creo que tengo dentro un montón de cariño por dar, pero que se esconde como un niño asustado que, en vez de ver la luz al final del túnel, ve una luz que es tragada por una boca inmersa llena de oscuridad. "Cariño" dicen, o un sucedáneo para personas a dieta; dieta que realizan a la inversa y me hacen adelgazar kilos y kilos de amor envasado al vacío, porque hay amores que solo devuelven el eco.
Escribo para vomitar todas esas cosas que no quiero llorarle a la vida, que más que pañuelos me está dando un billete de ida y de no vuelta, porque sí, porque ella también necesita un poco de respiro; y porque yo también aspiro a algo mejor.
Quererse.